Copán
Hoy en Día | Información
de Viaje para Peregrinos Potenciales a
Copán Pero el terremoto sólo vino
a empeorar el desorden que habían creado durante los
últimos siglos locales y visitantes rebuscando entre
los escombros de las ruinas Maya con afán de llevarse
los pedazos más atractivos. Este proceso
comenzó en los años que siguieron al
derrumbamiento de la dinastía gobernante durante el
periodo Clásico en Copán, alrededor del
año 820 d.C. Los habitantes del periodo
Postclásico sacaron esculturas del templo que
albergaba la tumba del último soberano, Yax Pasah
(Nuevo Amanecer), y se las llevaron a sus propias casas.
Enterraron a sus niños y otros seres queridos en la
corte este de la Acrópolis, y utilizaron los bloques
tallados de lo que había sido un templo funerario
para alinear el fondo de los sepulcros. Transladaron
fragmentos rotos de quemadores de incienso de piedra arriba
en las montañas sagradas y los dejaron en cuevas y
grietas donde veneraban a sus antepasados. Más adelante, coleccionistas
de diversas clases dispersaron las esculturas de
Copán por todo el mundo: en museos en Bruselas,
Cambridge, Chicago, Cleveland, Esquipulas (Guatemala),
Génova, Londres, New Orleans, Nueva York,
Philadelphia, San Diego, Sevilla, Tegucigalpa (Honduras), el
Vaticano, y Washington, D.C. Mientras tanto, el sol, el
viento, la lluvia, y los cambios de temperatura agredieron a
las esculturas que quedaban. Como dijo la gran Mayanista
Tatiana Proskouriakoff, "Como si celosas de esta
magnífica creación del hombre, las fuerzas
más violentas de la naturaleza parecen haber
conspirado para destruirla". Esta historia presenta un reto a
aquellos que intentan estudiar las antiguas esculturas. Como
resultado de importante investigación y esfuerzos de
conservación llevados a cabo por arqueólogos
de los Estados Unidos y de Centroamérica (trabajando
bajo los auspicios del Instituto Hondureño de
Antropología e Historia), en la pasada década
se estudiaron y catalogaron más de 25.000 bloques de
escultura de piedra procedentes de templos y palacios
derruidos de Copán, y se crearon áreas
interiores de almacenaje para protegerlos de los elementos.
Ahora nosotros y nuestros colegas de Centroamérica
(incluyendo el arqueólogo hondureño Ricardo
Agurcia, el director ejecutivo de la Asociación
Copán, el restaurador arquitectónico
guatemalteco Rudy Larios, y el codirector del Proyecto
Arqueológico de Copán Acrópolis) hemos
terminado otra misión ambiciosa: crear un nuevo Museo
de Escultura en Copán. Alineado con puntas de
compás, el edificio de cuatro caras refleja el orden
horizontal del antiguo mundo Maya, en el que las cuatro
direcciones cardinales y el recorrido anual del sol eran
fundamentales. El número cuatro era asociado con el
Dios Sol y con los perímetros de un milpa, o campo de
maíz. En su totalidad, el templo
representa una montaña deificada -un lugar de
creación, una fuente de la vida (como una cueva, un
manantial, un riachuelo, o una cascada), y el lugar de
nacimiento de la planta de maíz sagrada. La cabeza de
esta divinidad-montaña, que combina los atributos de
madre y padre, está representada en la parte baja
central de la cima del tejado, con una hendidura en su
frente de la que brota el maíz. Cubriendo las
imágenes sagradas de la montaña y enmarcando
la imagen de una cueva en el piso superior se encuentran
unos dragones celestiales de dos cabezas. Criaturas
míticas que combinan atributos de serpiente y
cocodrilo, son representados como humo emanando de un
incensario con cabeza de esqueleto que hay en el
centro. Dentro de las muchas cámaras
existentes en la planta baja y en el segundo piso de
Rosalila, los soberanos Maya llevaron a cabo rituales para
ponerse en contacto con su universo y sus antepasados.
Cuando el edificio se cerró y se cubrió,
alrededor del año 650 d.C., un fajo de ritual con
nueve pedernales de forma elaborada, tres cuchillos de
pedernal, espina de pez-raya, y animales marinos, fue
depositado en una pequeña habitacion de la primera
planta (ver National Geographic, sept. 1991). Otras ofrendas
se dejaron en grandes recipientes de arcilla en la sala
central y el altar. Una parte de las habitaciones de la
planta baja han sido reconstruidas en la réplica del
Museo para que los visitantes puedan ver donde se
encontraron los alijos de ofrenda, así como
experimentar como era el interior de un templo. En las áreas rurales, las
viviendas todavía se diseñan y construyen como
hace dos milenios. Paredes de adobe y cañas
están cubiertas por tejados de paja o de palma, y el
recinto de cada familia consiste de tres o cuatro edificios
pequeños agrupados alrededor de un patio central. Una
estructura sirve como dormitorio; otra es la cocina; una
tercera sirve como cuarto de almacenaje para el maíz,
las judías, y otras mercancías; y una cuarta
alberga una capilla. Encima de la capilla hay una cruz, pero
incluso este quintaesencial símbolo cristiano tiene
homólogos pre-colombinos en el arte, la escritura, y
la cosmología de los antiguos Maya. Se quema incienso
en el altar en incensarios de cerámica semejantes a
los encontrados en los antiguos altares y
capillas. Otros aspectos de la cultura
tradicional incluyen la creencia en espíritus que
residen en la las montañas y riachuelos, e incluso en
las ruinas del centro dinástico de la
Acrópolis de Copán. Algunos de estos
espíritus, que llevan nombres Maya y Nahuatl
(Azteca), pueden reconocerse en esculturas de
cerámica y piedra recuperadas en las excavaciones
arqueológicas. Como en otras comunidades Maya
más tradicionales, la gente de Copán se toma
estos espíritus sobrenaturales y ancestrales muy
seriamente. Sacrifican gallinas en las ceremonias de
dedicación de sus casas y cuando plantan sus campos
de maíz, judías, y calabazas cada Mayo. El 3
de Mayo, Día de la Cruz, una procesión
superficialmente católica se dirige hacia una cruz de
cemento en lo alto de la montaña más cercana,
con la esperanza que la devoción traerá la
lluvia de la vida. El parque principal incluye la
Acrópolis, la Gran Plaza, el campo de pelota, y la
Escalinata Jeroglífica. Vale la pena visitar
también el área residencial de Las Sepulturas,
conectada con el centro de la antigua ciudad por una
carretera elevada; el Museo Regional de la
Arqueología Maya en el pueblo de Copán Ruinas,
que alberga todo tipo de bienes muebles; y por supuesto, el
nuevo Museo de Escultura, que está situado en la
entrada del parque principal. Copán es accesible por
autobús, recorrido turístico, o coche de
alquiler desde San Pedro Sula, la ciudad principal de la
costa norte de Honduras. Los mejores meses para visitar
Copán son Febrero, Julio, y Octubre, cuando el
país es verde, la temperatura es moderada, y la
lluvia relativamente ligera. El valle de Copán
contiene muchas otras atracciones y sitios
arqueológicos dispersos. Otro importante parque
arqueológico con un museo es el de El Puente, a
cincuenta kilómetros al este de Copán, junto a
la carretera principal. Las personas interesadas en ruinas
del período colonial gozarán de la fortaleza
de Omoa, en la costa norte cerca de Puerto
Cortez. Título
gráfico: Vista
aérea del parque arqueológico y del nuevo
Museo de Escultura. © W.L. Fash 1996. Vea por favor el artículo de
Jonathan Shaw en la edición de Enero/Febrero 1997 de
Harvard Magazine, titulado.Maya
Museum: Renewing a century of Harvard Connections to
Copan Barbara Fash, co-autora de este
artículo, estará encantada de contestar
cualquier pregunta. Pueden contactarla por e-mail a
bfash@fas.harvard.edu
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Los
residentes más mayores del pueblo moderno de
Copán Ruinas recuerdan el terremoto que
sacudió el oeste de Honduras en Abril de 1934. La
iglesia en la plaza del pueblo quedó casi destruida,
y docenas de casas fueron arrasadas. Las cercanas ruinas
Maya sufrieron daños: cuatro de los edificios de la
Acrópolis, socavados ya por la erosión del
río, se derrumbaron en montones de escombros, y las
pocas esculturas que quedaban en los otros nueve edificios
principales se derribaron. Cuando, poco después,
llegó el arqueólogo Gustav Stromsvik de la
Carnegie Institituion, se encontró gente viviendo en
los patios de sus casas, en cobertizos temporales, mientras
resistian las réplicas sísmicas de la semana
siguiente. El trabajo de limpieza general dejó
esculturas antiguas apiladas por todos los
alrededores.
Construido
por el gobierno de Honduras y abierto recientemente el 3 de
Agosto de 1996, el Museo asegura la protección de
los
monumentos y muestra fachadas restauradas, con vivos y
esculturales mensajes, procedentes de edificios en la ciudad
antigua. Aunque menos familiares al público que las
estelas de Copán (2, 3) y que los altares, estas
fachadas contuvieron las más abundantes, y a menudo
mejores, esculturas de piedra en la ciudad. Las tallas
encajaban juntas como mosaicos para representar figuras
humanas, dioses, animales, flores, cosechas, y otros
motivos.
Establecido
dentro del Parque Nacional de Copán, el Museo
consiste actualmente de un edificio principal, el qual
estará en el futuro conectado a otros más
pequeños por senderos al aire libre. Diseñado
por la arquitecta hondureña Angela Stassano, el
edificio tiene dos pisos de altura, siendo el segundo
más amplio que el primero. Un gran montículo
alrededor de la base, plantado con árboles nativos de
la zona, ayuda a que el Museo se integre en el entorno de
montes arbolados. Durante siglos, la luz natural
iluminó los monumentos y los edificios de
Copán, y ahora se ha intentado utilizar la luz
natural dentro del Museo (4, 5) tanto como ha sido posible.
Además de claraboyas, el museo tiene una gran
apertura en el centro de su tejado para ayudar a la
circulación y para que, en cualquier momento, los
movimientos diarios y anuales del sol destaquen algunos
elementos en exposición más claramente que
otros, como pasa en qualquier yacimiento
arqueológico.
El
edificio se planeó con la idea de reflejar los
conceptos centrales de la visión del mundo Maya. La
entrada representa una boca estilizada de una serpiente
mítica (6), simbolizando un portal entre dos mundos.
A medida que la gente procede a través del
túnel (7) experimentan la sensación de entrar
en otro tiempo y lugar. La entrada también evoca los
túneles que los arqueólogos excavaron para
descubrir las previas construcciones enterradas dentro de
las bases piramidales de los edificios Maya.
Además
de las direcciones horizontales, los Maya divisaron un eje a
través de un punto central que conectaba el nivel
humano con los mundos sobrenatural de arriba y abajo. Este
eje vertical también se refleja en el museo. Las
imágenes de dioses y de moradores del mundo
subterráneo aparecen en la primera planta.
Éstos incluyen murciélagos asesinos (8),
cráneos y huesos de los muertos (9), retratos de
antepasados difuntos, y espinas de pez-raya. Las espinas
eran utilizadas en rituales, por soberanos, nobles, o
pebleyos, para sacarse sangre de partes del cuerpo como
sacrificio de ofrecimiento a dioses y
antepasados.
En
la segunda planta, el mundo de los vivos está
representado por piezas de dieciocho edificios diferentes,
incluyendo fachadas completas (11). Éstas ilustran
diversos temas importantes en la vida de los antiguos
habitantes de Copán: la agricultura y la fertilidad,
el juego de pelota y el ciclo natural, los dioses de las
montañas, el sacrificio ritual, la guerra y el
soberano como guerrero supremo, las conexiones con otras
ciudades, el papel del escribano, el patrón de los
escultores, la residencia real y los santuarios, las
residencias de la nobleza y el papel de los nobles en el
derrumbe de la autoridad divina del rey, y la casa del
consejo. La segunda planta también presenta dioses
celestiales, incluyendo discos solares rodeados por nubes y
un trono adornado con una cinta de cielo. El techo que
enmarca la apertura en el tejado, está decorado con
símbolos Maya de los cuerpos celestes y las
constelaciones del cielo nocturno (10). Estas pinturas
tricolores se basan en tallas de Copán.
La
pieza central del museo, levantándose a través
de ambos pisos y atravesando el techo abierto, es una
reconstrucción de un templo del periodo
Clásico temprano -un edificio de dos pisos con
terrazas, apodado Rosalila por sus excavadores (12).
(Estructuras tempranas enterradas debajo de posteriores
versiones, descubiertas por excavación de un
túnel, recibieron durante las excavaciones nombres de
pájaros o colores para identificarlas en los
registros de campo). El templo original, descubierto debajo
de la estructura 16 de la Acrópolis por el
arqueólogo hondureño Ricardo Agurcia, es la
estructura más intacta encontrada en Copán. Un
peldaño de jeroglífico tallado en la
escalinata delantera lo describe como obra del último
soberano, Moon-Jaguar, que reinó de 553 a 578 d.C.
Desafortunadamente, sólo es accesible por
túneles estrechos, siendo imposible de trasladar y
muy difícil de observar. La reproducción a
escala completa lo muestra en todo su esplendor multicolor.
Cuando los antiguos Maya dejaron de usar la estructura
original, pintaron de blanco las decoraciones de yeso
modeladas (13). Barbara Fash hizo cuidadosas pruebas debajo
de esta capa blanca que revelaron varias capas de pintura,
cada una coloreada diferentemente, a menudo con numerosos
repintados. La reproducción del museo replica el
esquema de color final.
Representaciones
del Dios Sol adornan las partes inferiores del templo. La
veneración del proceso de nacimiento, vida, muerte, y
renacimiento conectaba el viaje diario del sol con el ciclo
vital del maíz. Las caras de las imágenes del
Dios Sol están humanizadas, mientras que el cuerpo
está envuelto a modo de un pájaro
mítico. Con sus alas en forma de serpiente
extendidas, el Sol remonta el vuelo como un pájaro
celestial en cuatro direcciones alrededor del edificio. En
las fachadas más bajas hay siete pájaros con
alas en forma de serpiente, de las bocas de los cuales
emerge la cabeza del Dios Sol (14). Pero no es solamente el
Dios Sol. El pájaro tiene las características
de los quetzals y los macaws (observe la cabeza verde
quetzal en el centro encima de la propia cabeza del Dios
Sol, y los picos amarillos macaw en las alas de serpiente).
Ésto se interpreta como una representación del
fundador de la dinastía Copán, K'inich Yax
K'uk' Mo' (Verde con cara de sol/ nuevo / primer Quetzal
Macaw), aproximadamente doscientos años
después su muerte, deificado como el poderoso Dios
Sol.
Dos
objetivos importantes del Museo son dar a los habitantes
modernos de Copán una mayor comprensión de la
importancia de la escultura antigua, y formar a trabajadores
locales en su conservación y restauración (15,
16). Como el sol en su itinerario diario, o el maíz a
través de su ciclo anual, los edificios y esculturas
Maya -y su significado- están resucitando. Los
escultores que reprodujeron los relieves de Rosalila, junto
con todos los otros participantes en el proyecto,
compartieron la alegría de renovar vinculos con su
patrimonio, y se sintieron orgullosos de devolver
Copán y su arte a su debido lugar entre los tesoros
culturales del mundo.
La
Acrópolis de Copán, y el núcleo urbano
y pequeños establecimientos rurales circundantes,
descansan en un un bolsillo del valle del rio Copán,
cuya tierra fértil atrajo agricultores hace
más de 3.000 años. A la altura de la ciudad,
alrededor del año 800 d.C., unas 20.000 personas
ocuparon el bolsillo de Copán, y la
concentración urbana desplazó la mayor parte
de los cultivos a tierras periféricas. La ciudad era
una enorme máquina de trabajo en el centro de una
civilización con escritura jeroglífica, un
calendario avanzado, y una compleja astronomía. El
derrumbamiento gradual de esta civilización -como
resultado de tensiones tales como la superpoblación,
la contaminación de los recursos acuíferos, el
malestar político, y la guerra- es un tema
común en la historia de la vida humana en la
tierra.
En
el pueblo moderno de Copán Ruinas (18), sus
habitantes hablan español, adoran al Dios cristiano,
y atienden escuelas donde se emfatiza la historia
después de 1492. Participan de muchos aspectos de la
"civilización occidental, " como por ejemplo el
teléfono, la electricidad, MTV y la CNN, y una dieta
enriquecida con los productos del Viejo Mundo. Pero los
habitantes del pueblo, así como las familias humildes
que se ganan la vida a duras penas en las montañas,
todavía continúan muchas de las antiguas
tradiciones Maya. Su pasión por la trinidad
mesoamericana de las cosechas -maíz, judias, y
calabaza- no ha cambiado. El maíz, preparado de
innumerables maneras, sigue siendo la parte principal de su
dieta, tanto de ricos como de pobres, rurales y urbanos.
Pom, el incienso utilizado por los antiguos Maya en las
casas y en los rituales reales, sigue siendo muy preciado en
el mercado local.
Hace
unos años, los miembros más hispanizados de la
comunidad ridiculizaban las creencias y los modos de vida
tradicionales de los segmentos indígenas de la
población, más humildes, que vivían en
las áreas rurales. Esto está empezando a
cambiar, a medida que el trabajo en las ruinas y en el Museo
de Escultura ha mostrado las impresionantes obras de arte y
arquitectura dejados por los antiguos habitantes del valle
de Copán.
Las
ruinas clásicas Maya de Copán se encuentran en
un fértil valle de montañas en Honduras
occidental. Como en tiempos antiguos, los cultivos han
eliminado la mayor parte del bosque en el área que
rodea el centro cívico-ceremonial, pero el Parque
Arqueológico protege un gran bosque. El sendero de
naturaleza que lo recorre es muy apreciado por
botánicos y ornitólogos.
1.
Copán: Vista general; Escalinata Jeroglífica y
campo de pelota. © W.L Fash 1996.
2.
Stela A. © W.L. Fash 1996.
3.
Stela N. © B.W. Fash 1996
4.
Interior del Museo; construcción del templo central
"Rosalila " en marcha; tejado abierto y techo adornado.
© W.L. Fash 1996.
5.
Vista general del interior del Museo. © R. Frehsee
1996.
6.
Entrada del Museo; boca de la serpiente. © R. Frehsee
1996.
7.
Túnel dentro del Museo.© R. Frehsee 1996.
8.
Escultura de murciélago. © R. Frehsee 1996.
9.
Cráneos y escultura Tlaloc de la escalinata de la
estructura 16. © B.W. Fash 1996.
10.
Retrato de Venus pintada en un techo caído. ©
B.W. Fash 1996.
11.
Fachada reconstruida de la antigua residencia real, ahora en
el Museo de Escultura. © W.L. Fash III 1996.
12.
Reproducción del templo de Rosalila; pieza central
del Museo. © B.W. Fash 1996.
13.
Detalle de la decoración original en estuco mostrando
la investigación del color. © K. Garrett
1996.
14.
Detalle de relieve de estuco; pájaro en la planta
baja de Rosalila. © B.W. Fash 1996.
15.
Artesanos locales trabajando en la réplica de
Rosalila; arcilla. © B.W. Fash 1996.
16.
Albañiles locales trabajando en la
reconstrucción de un texto jeroglífico. ©
W.L. Fash 1996. 1996.
17.
Escultura mosaico del dios del maíz. © B.W. Fash
1996.
18.
Calle adoquinada en el centro del pueblo de Copán.
© D. Flanagan 1996
19.
Ceramista moderno en una comunidad rural de montaña
© D. Flanagan 1996.
20.
El pueblo moderno de Copán © W.L. Fash
1996.![]()