Jaguares y chamanes

Máscara yukuna de balso que representa la cabeza de un jaguar. Los bigotes están hechos con plumas delgadas y los ojos con trozos de espejo. Coleccionado por R.E. Schultes, río Mirití-Paraná, Colombia. PM 53-47-30/7511
Detalle de la máscara yukuna. El diseño en forma de cadena representaría a la anaconda ancestral, un personaje fundamental de los mitos de creación. Coleccionado por R.E. Schultes, río Mirití-Paraná, Colombia. PM 53-47-30/7511
Collar siona hecho de cuentas de semillas y caninos de animales. Es un objeto de uso común entre los chamanes durante ritos y ceremonias. Coleccionado por Víctor W. von Hagen, río Putumayo, Colombia. PM 48-17-30/7073
Detalle de un collar guahibo de dientes de jaguar, otros animales y semillas del género Ormosia. Los colmillos están decorados con pequeñas incisiones y líneas paralelas. Coleccionado por Gregorio Hernández de Alba, río Vichada, Colombia. PM 46-90-30/5628
Máscara y vestido cubeo para baile fúnebre. Está hecho de tela y tiras de corteza que cuelgan. La máscara es una cara pintada. Reichel-Dolmatoff la llama máscara chamánica. Coleccionado por R.E. Schultes, Vaupés, Colombia. PM 53-1-30/7411
Tejido de corteza de árbol de los Ticuna con dibujo de jaguar. Fue recolectada en 1972 y probablemente fue hecha para poner a la venta cerca de la ciudad de Leticia, y no para uso ceremonial. Sin embargo, es de corteza original de árbol y muestra claramen

Fray Gaspar de Carvajal, testigo presencial de la primera expedición española por el río Amazonas que comandó el conquistador Francisco de Orellana, escribió en 1542 sobre una celebración de los indígenas que presenciaron los españoles en un poblado de la selva:

“En esta mesma plaza estaba una casa sobre si exenta e grande del sol, donde los indios hacen sus cerimonias e ritos. Allí se hallaron muchas vestiduras de plumas de diversos colores, asentadas e texidas sobre algodón, e muy gentiles, las cuales se visten los indios para celebrar sus fiestas y baylar, quando allí se juntan para alguna festividad o regocijo, delante de sus ydolos”. (Tomado de: Relación del Nuevo descubrimiento del famoso Río Grande que descubrió por muy gran ventura el capitán Francisco de Orellana. 1542. Quito: Ministerio de Educación del Ecuador, 1942 [1542]) p. 30)

La “casa grande” a la que hace referencia Fray Gaspar seguramente era una “maloca”, o casa comunal. La práctica de vestir trajes especiales y el uso de plumas de colores de loros, tucanes y otras aves para hacer coronas y decorar objetos rituales, se observa todavía hoy en muchos de los grupos que sobreviven y que luchan por conservar sus tradiciones. A veces hacen máscaras que representan personajes mágicos, para usarlas en ceremonias que organizan para celebrar períodos de abundancia o para recrear el pasado mítico. Pero en todos estos casos, las ceremonias tienen que ver con mundos imaginados que se vuelven reales a través del poder del arte, la actuación y el uso de plantas sagradas. Fundamentalmente, las culturas amazónicas son animistas porque consideran que los animales y las plantas poseen espíritu y por esta razón, los bailes y rituales sirven para entrar en contacto con los espíritus que habitan en esos animales y plantas.

El manejo de ese mundo habitado por espíritus y seres maravillosos está en manos de los chamanes—individuos que se han preparado desde niños específicamente para curar las enfermedades, producir enfermedades en los enemigos, y comunicarse con el mundo sobrenatural. “Chamán” es un término que viene de los tungus de Asia y que la antropología generalizó en todo el mundo; sin embargo, en Colombia estas personas tienen sus propios nombres según la región. Por ejemplo, en el Amazonas se les conoce como payé, en la región del Chocó, en el Pacífico, se les llama jaibaná, y en el piedemonte andino taita o curaca. Todos estos son términos que se refieren al cargo de chamán, cargo que ocupan tanto hombres como mujeres. En resumen, los chamanes son las personas que poseen el conocimiento de lo sagrado, lo mágico y lo mítico.

De todas las criaturas del Amazonas, la figura dominante es el jaguar. El jaguar representa poder y peligro, dos características que identifican a los chamanes: poder, porque los chamanes tienen poderes especiales que otras personas no tienen; peligro, porque creen que pueden causar enfermedades, dolor e incluso la muerte, si así lo desean. Puesto que también creen que los chamanes se pueden convertir en jaguares a voluntad y que al morir se convierten en jaguares, la imagen de este felino es un elemento central de las creencias nativas amazónicas. El chamán representa o recuerda el jaguar en las ceremonias cuando se viste con una piel de felino, usa collares hechos con dientes de jaguar, se viste con máscaras que representan el jaguar, o mediante el uso de otros objetos que se relacionan con este animal. En pocas palabras, es la personificación misma de ese majestuoso animal.