La liana sagrada

Vasija ritual yukuna para yagé. Los diseños de esta vasija representan algunos de los patrones luminosos que se ven bajo el efecto de los alucinógenos. Coleccionado por R.E. Schultes, río Mirití-Paraná, Colombia. PM 54-21-30/7536
Vasija ritual siona. Los diseños de esta vasija representan algunos de los patrones luminosos que se ven bajo el efecto de los alucinógenos. Coleccionado por Victor W. von Hagen, Orito (Putumayo), Colombia. PM 48-17-30/7089
Vasija cerámica estilo quimbaya. Las decoraciones se parecen a dibujos de los tukano que representan patrones luminosos bajo el efecto de alucinógenos. Coleccionado por H.O. Wheeler alrededor 1890, Departamento de Caldas, Colombia. PM 92-29-30/55026
La liana del yagé (Banisteriopsis sp.) Coleccionada por Victor W von Hagen entre los indígenas kofanes. Río San Miguel (Putumayo), Colombia. PM 48-17-30/7158
Corona kofan de plumas. Estas coronas son usadas por chamanes y aprendices de chamán en ceremonias donde se consumen alucinógenos. Coleccionado por Victor W. von Hagen, río San Miguel (Putumayo), Colombia. PM 48-17-30/7102
Adorno kofan de plumas que se usa de ornamento en ceremonias y rituales. Coleccionado por Victor W. von Hagen, río San Miguel (Putumayo), Colombia. PM 48-17-30/7103.1
Adorno kofan de plumas y aves completas que se usa de ornamento en ceremonias y rituales. Coleccionado por Victor W. von Hagen, río San Miguel (Putumayo), Colombia. PM 48-17-30/7104.3
Butaca kofan de madera. Las butacas de madera son usadas por los chamanes y personas de alta jerarquía. Son símbolos de poder político y religioso. Coleccionado por Victor W. von Hagen, río San Miguel (Putumayo), Colombia. PM 48-17-30/7146
Figura arqueológica quimbaya. El banco es símbolo de poder político, presente ya desdela época precolombina. Coleccionado por H.O. Wheeler alrededor de 1890, Departamento de Caldas cerca de Manizales, Colombia. PM 92-29-30/55131
Tocado kofán. Objetos como éste son esenciales en rituales chamánicos. Las plumas tienen energías especiales. No son solo decorativas sino que sirven un fin ritual. Coleccionado por R.E. Schultes, Departamento del Putumayo, Colombia. PM 42-33-30/3769

El uso de plantas alucinógenas en rituales era común en casi toda Suramérica siglos antes de la llegada de los invasores españoles. Las especies que conocían entonces los indígenas eran varias y las consideraban plantas sagradas, igual que hoy. Los indígenas actuales les otorgan a esas plantas la facultad de transportarlos al mundo de los espíritus, pero son los chamanes quienes poseen el conocimiento para interpretar las visiones. Por eso prefieren llamarlas plantas del conocimiento, y no plantas alucinógenas.

Una bebida potente se prepara con algunas especies del género Banisteriopsis, una liana arbórea. Para lograr un brebaje muy fuerte, a veces se mezclan otras plantas alucinógenas en el líquido, por ejemplo hojas del género Brugmansia —popularmente conocido como “borrachero” y muchas otras cuya mezcla produce los efectos deseados por quien prepara el brebaje. También preparan un polvo narcótico a partir de plantas de los géneros Anadenanthera y Virola y que se conoce como “yopo”. El yopo se aspira directamente por la nariz, lo que produce un efecto rápido y potente.

Pero es la liana del género botánico Banisteriopsis la planta que se ha vuelto legendaria. Conocida en lengua quechua como ayahuasca en Ecuador y Perú, yagé en casi todo el piedemonte de Colombia sobre todo en el Putumayo, y caapi entre los tukano del Vaupés, esta bebida es parte fundamental de la vida sagrada en el Amazonas, como también lo fue en las tierras altas andinas en época prehispánica. Las sustancias psicotrópicas que contiene el yagé dan origen a varias etapas alucinatorias por la acción que tienen sobre el sistema nervioso central. Bajo su efecto, la persona ve figuras geométricas brillantes que se conocen como fosfenos, y también alucinaciones como anacondas inmensas, jaguares amenazantes y otros seres sobrenaturales. Los diseños que se ven bajo el efecto de los alucinógenos se encuentran con frecuencia representados en muchos de los objetos fabricados por los indígenas, por ejemplo en vasijas y platos de cerámica, vestidos, fachadas de malocas, bastones de baile y pintura facial.

En los rituales en los que se toma el yagé, los chamanes visten adornos especiales para la cabeza como coronas de plumas, usualmente amarillas, azules, verdes y rojas. También se cuelgan al cuello tiras de plumas encordadas y cuentas hechas de semillas de palma, cascabeles, tocados para el cabello y collares de dientes y colmillos de jaguares y dantas, a veces cuidadosamente decorados con incisiones. Todos estos ornamentos demuestran poder y protegen al chamán que los lleva puestos de la brujería que podrían mandar chamanes enemigos.

Tradicionalmente, los chamanes se sientan en unas bancas bajas de madera que son un símbolo de su posición prominente en la comunidad .El banco como símbolo de poder ya estaba presente en tiempos prehispánicos, como se infiere de figurillas de cerámica recuperadas en excavaciones arqueológicas.